En Madrid Criterio intentamos publicar información precisa y suficientemente contrastada, pero ningún proceso editorial elimina por completo la posibilidad de cometer errores. También puede ocurrir que recibamos nueva documentación que permita corregir o matizar una información publicada.
Cuando detectamos un error relevante, nuestro objetivo es comprobarlo y corregirlo de forma proporcionada. Una solicitud de cambio no implica automáticamente que el contenido sea incorrecto: primero revisamos la información disponible y las evidencias aportadas.
Cómo gestionamos una posible corrección
De forma general, seguimos este proceso:
Aviso → revisión → contraste → decisión → corrección
La complejidad de la revisión depende del tipo de error. Una dirección incorrecta puede comprobarse rápidamente, mientras que una discrepancia histórica, una afirmación empresarial o una valoración basada en varias fuentes puede requerir un análisis más amplio.
Qué consideramos un error corregible
Podemos modificar un contenido cuando comprobamos, entre otras situaciones, que:
- un dato factual publicado es incorrecto;
- hemos atribuido una información a la entidad o persona equivocada;
- una cifra, fecha, dirección, nombre o referencia contiene un error;
- hemos interpretado incorrectamente una fuente;
- una afirmación necesita contexto adicional para evitar una interpretación errónea;
- una fuente más fiable demuestra que la información utilizada inicialmente no era correcta;
- hemos descrito de forma inexacta una característica verificable de un lugar, empresa, actividad o servicio.
No todos los cambios que realizamos son correcciones. Si un restaurante modifica posteriormente su horario o una empresa cambia de domicilio, el contenido podía ser correcto cuando se publicó y haber quedado simplemente desactualizado. Esos casos forman parte del proceso con el que revisamos información que ha cambiado con el tiempo.
Cómo comunicar un posible error
Los lectores, empresas, instituciones y demás personas afectadas pueden avisarnos cuando consideren que una información publicada contiene un error.
Para poder revisarlo con mayor precisión resulta útil indicar:
- la URL del contenido afectado;
- el dato o fragmento concreto que se considera incorrecto;
- cuál sería la información correcta;
- la fuente, documento o evidencia que permita comprobarla;
- cualquier contexto adicional necesario para entender la discrepancia.
Las comunicaciones pueden realizarse a través de nuestros canales de contacto. Cuanto más concreta y verificable sea la información aportada, más fácil resulta valorar la solicitud.
Comprobamos la información antes de modificarla
No sustituimos automáticamente un dato porque una persona o empresa nos comunique una versión diferente. Cuando la cuestión puede verificarse, intentamos acudir a la documentación adecuada y comparar las evidencias disponibles.
Aplicamos para ello los mismos principios utilizados durante la elaboración inicial de nuestros contenidos. En otra página explicamos cómo contrastamos los datos y tratamos las versiones discrepantes.
Cuando existe una fuente oficial o primaria adecuada le damos especial relevancia, aunque también podemos necesitar otras referencias para comprender correctamente el contexto.
Qué ocurre cuando confirmamos un error
Si comprobamos que una información es incorrecta, modificamos el contenido afectado de acuerdo con la naturaleza y relevancia del error.
La corrección puede consistir en sustituir un dato, modificar una formulación, añadir contexto, corregir una atribución o revisar una sección más amplia cuando el problema afecta a la interpretación general del contenido.
Intentamos no alterar más información de la necesaria. Una errata puntual no exige rehacer un artículo completo, mientras que una conclusión basada en datos incorrectos puede requerir revisar también las partes que dependían de ellos.
Correcciones en rankings y recomendaciones
También podemos recibir solicitudes relacionadas con rankings, selecciones o valoraciones de empresas. En estos casos distinguimos entre un error factual y una diferencia respecto a nuestra valoración editorial.
Si hemos publicado incorrectamente un dato comprobable sobre una empresa, lo revisamos como cualquier otro posible error. En cambio, que una empresa no esté de acuerdo con su posición, con una comparación o con una conclusión editorial no significa por sí solo que exista algo que corregir.
Cuando aparecen nuevas evidencias que modifican sustancialmente el análisis, podemos reconsiderar una valoración. Las decisiones editoriales, sin embargo, se mantienen separadas de los intereses comerciales conforme a los principios que aplicamos en todo el medio.
No cobramos por corregir información incorrecta
La corrección de un error factual no depende de contratar publicidad, una colaboración o cualquier otro servicio. Del mismo modo, una relación comercial no da derecho a eliminar información correcta ni a sustituir una valoración editorial por la versión preferida de una empresa.
La decisión debe basarse en las evidencias disponibles y en la exactitud del contenido.
Cuando no podemos confirmar una solicitud
Puede ocurrir que recibamos versiones contradictorias y que ninguna fuente permita resolver la cuestión con suficiente seguridad. En esos casos podemos mantener la información existente, modificar la redacción para reflejar la incertidumbre o retirar una afirmación que ya no podamos sostener razonablemente.
Preferimos indicar los límites de lo que puede comprobarse antes que presentar una versión dudosa como un hecho confirmado.
Nuestro objetivo al corregir
Las correcciones forman parte del trabajo editorial. Su finalidad no es hacer que un contenido parezca actualizado, sino mejorar su precisión cuando aparecen evidencias suficientes para hacerlo.
Queremos que los lectores puedan avisarnos de errores concretos y que las empresas o instituciones mencionadas tengan un canal para aportar información verificable, sin que ello implique renunciar a la independencia de las decisiones editoriales.